Poesía...

EL OFICIO DEL POETA

José Agustín Goytisolo

Contemplar las palabras sobre el papel escritas, medirlas, sopesar su cuerpo en el conjunto del poema, y después, igual que un artesano, separarse a mirar cómo la luz emerge de la sutil textura. Así es el viejo oficio del poeta, que comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre...


...La poesía es como el viento, o como el fuego, o como el mar. Hace vibrar árboles, ropas,abrasa espigas, hojas secas, acuna en su oleaje los objetos que duermen en la playa..."José Hierro(España, 1922 - 2002)

Todo este poemario está dedicado a todo lo femenino del universo.

La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos. -Tagore


jueves, 28 de febrero de 2008

La marcha del verde


Verde de amor, verde de compasión

que me hace respirar y me late el corazón.

“¡Ay verde que te quiero verde!”, cantó el andaluz.

Desfila hacia el laberinto un verde de caramelo;

verde de quintaesencia, verde de ideología, verde de conciencia.

Es mi amor a la naturaleza, es un no a la tecnología sin sentido.

Es mi verde de independencia, ni bueno ni malo, ni frío como el azul, ni cálido como el rojo. El verde es mi temperatura agradable.

Desfila tu neutralidad, verde querido. Eres mi tranquilidad.

Ahí vas, tomas de la mano al azul y forman tolerancia.

Verde de ciudad. Áreas verdes. Cosmética verde. Medicina verde.

Van marchando los verdes en el laberinto de los colores.

Verde menta, verde esmeralda, verde oscuro, verde arrugado.

Es la vida en primavera y refresco para el alma.

Madera verde, recién cortada.
Verde de juventud de cerezas en flor.

Verde de Venus, diosa del jardín y de la huerta.

Tauro te acompaña por los trigales.

Verde esperanza que germina muy adentro de mí.

Verde de Mahoma con su manto y su alelí.

Verde Islam.

Verde es el paraíso y hacía él me dirijo.

Verde de salud que puedes ser veneno para el pintor descuidado.

Verderete.

Verde de Napoleón.

Verde es el dragón.

Ahí va el lagarto con los marcianitos y un francés dice “je suis vert”.

Porque el verde es burgués. En verde sonríe la Monalisa.

Y en el cuadro de Eyck en verde camina la novia.

Desfila mi verde analgésico, aspirina para mi cansancio.

Mi tranquilidad. Mi té verde.

Al diablo Kandinsky, lejos Mondrian.

Verde libertad.

Ojos verdes, verde luz

Verde irlandés.

Verdes, billetes verdes que me dan la solución.

Viejo verde.

Verde semáforo que haces mi sangre marrón. En el desierto eres un dios.

Ahí va marchando el verde en el laberinto de los colores. ¡Ese laberinto es la vida!



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