sábado, 25 de octubre de 2008

EL ÚLTIMO VIAJE




...Y yo también me iré, Juan Ramón, como todos. Y se quedarán los coquíes cantando.
Y se quedarán mis matas de plátanos con sus hojas marchitas al cielo implorando.

Todas las tardes las mariposas amarillas volarán sobre la hierba verde de mi patio y las hormigas en la pared blanca caminarán de prisa o tal vez más despacio.

Se marcharán aquellos que me amaron y el ciclo de la vida se irá renovando:
otros nombres de las cosas, otras formas e ilusiones; y todas las tardes cantarán los coquíes como en esta hora están cantando.

Mas otro huerto me estará esperando: verdes más verdes y un cielo azul eterno sobre los nardos.

Y yo me iré, pero no estaré solo, Juan Ramón. Allí estarás tú con el burrito blanco y mis padres, tus padres y los padres de los padres, y toda una humanidad viviendo libre y amando.

Y el sol saldrá y el sol se pondrá

Y se quedarán los coquíes cantando

2 comentarios:

Nelson dijo...

Héctor, con la magia que envuelves tus poemas, con la ilusión y esos colores tan libranos, tan de esperanzas, de un mundo después de esta vida... Nos dejas esa ventana y esa invitación para que continuemos siendo amigos en las otras vidas que quedan por venir, quizás con la mano de Jesús, el amigo que nuca falla y que está en nuestra diaria oración...Desde Suecia tus dos amigos, Valentina María del Jesús, tu ahijada, Nelson, tu hermano...

Siluz dijo...

Qué bien te quedó esto, Hek. Nos preocupamos tanto por todo.. sin acordarnos que nosotros nos iremos... y se quedarán los coquíes cantando.

CON MIS CINCO SENTIDOS Y MÁS

que delicia ver y verme en tus ojos y si me los arráncasen que hermoso escuchar la música de tu voz y si sordo me quedara que maravilla ...